Son ya muchos años los que se vienen celebrando, y creo que no me he perdido ninguno, pero la verdad es que no he sido consciente de la verdadera trascendencia que tienen los encierros infantiles para los niños hasta este año. Han habido tres acontecimientos que me han hecho reflexionar sobre la importancia que estos encierros tienen para los niños, a saber:
Una niña de 11 años, María, remitió una carta muy emotiva dirigida a los organizadores de los encierros infantiles que a más de uno estuvo a punto de hacerle saltar la lagrimilla.
En el mes de marzo de 2005, el hijo de uno de los organizadores al ver a su padre con una carretilla transportando arena, le dijo: ¡un toro!

A finales de mayo del presente año, un niño de muy corta edad que paseaba con su padre por la Barbacana, le preguntó: “¿Dónde están los toros?”

Desde dentro de la organización, cuando estás metido en la vorágine de preparativos, y con la propia puesta en escena del encierro infantil, no se llega a apreciar el significado que tiene para los auténticos protagonistas del evento: los niños.

También cabe reseñar que los encierros infantiles están teniendo una gran acogida en otras localidades. La repercusión que los encierros infantiles han tenido, sobre todo a raíz de haber salido en algunos medios de comunicación, ha hecho que sean múltiples las ofertas de encierros infantiles que se pueden apreciar a lo largo de toda la geografía española. Tanto es así, que varias empresas han ofrecido un espectáculo con encierros infantiles a diversos Ayuntamientos próximos a Sepúlveda.

Una cuestión a tener en cuenta. Debido a la gran afluencia de público que suscitan los encierros infantiles, quiero aprovechar la oportunidad para hacer un llamamiento, sobre todo para los padres y familiares de los corredores. En ocasiones, se hace casi imposible poder ver pasar a los niños y a los propios toros, e, incluso, los propios corredores y los toros tienen que esquivar a “mirones” y fotógrafos. Rogamos a todos los que no son corredores que actúen con un poco de responsabilidad, no les pedimos que se queden fuera del recorrido, sino que se aparten del paso de corredores y toros. Seguro que entre todos y poniendo cada uno un granito de arena conseguiremos que los encierros infantiles sigan siendo vistosos, y, sobre todo, que los chavales puedan correr sin tener que ir sorteando obstáculos.

Y, por último, no quiero olvidarme de dar las gracias a todos los que con su esfuerzo y dedicación hacen posible que cientos de niños tengan un motivo extra de alegría en esos días de fiesta.
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