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REPORTAJE

  REPORTAJE APARECIDO EN LA REVISTA TAURINA "LOS SABIOS DEL TOREO"

LOS TOROS EN LA CALLE: ENCIERROS INFANTILES DE SEPÚLVEDA

La localidad segoviana de Sepúlveda, cuna del insigne torero D. Victoriano de la Serna, destaca por su afición a los toros. Alos típicos y tradicionales encierros, novilladas y corridas de toros se les ha unido, de el año 1992, unos encierros muy peculiares: los "encierros infantiles" que se desarrollan durante las fiestas, el último fin de semana de agosto.

Las fiestas patronales de la villa son también curiosamente conocidas como "Fiestas de los Santos Toros". Este nombre lo puso hace muchos años un cura de Sepúlveda, D. Alejandro, puesto que se quejaba que en las fiestas los actos taurinos robaban el protagonismo a las celebraciones religiosas.

Los encierros infantiles, se verifican, al estilo tradicional, pero son inofensivos, además de ecológicos y originales, dado que se realizan con carretillas en las que van montadas figuras de toros y cabestros de gran realismo.

La idea surgió para dedicar a os niños un acto festivo, taurino e inofensivo salvando la prohibición existente de celebrar encierros infantiles con vaquillas para los menores de edad. Los encierros infantiles tienen dos objetivos: fomentar la afición de los encierros de los más pequeños inculcando el respeto por los toros y, por otro , lado tratar de divertir a niños, vecinos y visitantes. De esta forma se ha logrado que los niños se sientan protagonistas de unas fiesta que en el apartado taurino les dejaba al margen de las mismas.

Hace varios años el Ayuntamiento de Sepúlveda incorporó entonces al programa de Las Fiestas esta nueva modalidad. Dicho programa en su conjunto tiene que estar autorizado por el subdelegado del Gobierno de Segovia. ¡Cuál fue la sorpresa cuando la oficina del subdelegado hizo saber al Ayuntamiento que los encierros infantiles estaban prohibidos y le pedían explicaciones sobre los mismos!. El Ayuntamiento poniéndose en contacto con el Gobierno Civil explicó en qué consistían, y su carácter pacífico, por lo que finalmente se autorizó su celebración. Desde entonces se puede decir, que al igual que las corridas de toros, se celebran con el permiso de la Autoridad y si el tiempo no lo impide.

En los encierros infantiles, que se han convertido en algo tradicional y singular de las fiestas a cargo de la peña "Las Cadenas", se canta el típico cántico sanferminero dedicado a San miguel, patrón de Sepúlveda, y se lanzan cohetes anunciando su comienzo.

Los niños están provistos de periódicos para "citar a las reses" en carreras emocionantes por la calle de la Barbacana hasta la Plaza de España. Comenzó siendo un solo toro negro hecho en cartón piedra, gracias al ímpetu de Alfredo y Luis Alberto, destacados promotores que se empecinaron en llevar a cabo el "proyecto". Aunque el primer astado no resistió el paso de las fiestas. Al año siguiente hubo que rehacer de nuevo la figura con la misma técnica y con resultado idéntico: al final de la fiesta el toro quedó hecho puré. En vista de los resultados anteriores, se procedió a hacer un toro más robusto, que aguantara las "embestidas" de los niños. Se hizo la figura con una base de madera, recubierta con tela de viejos jerseys que pudieran absorber y amortiguar los impactos. Este ya aguantó los cinco días. Al año siguiente, se amplió la manada, incluyendo un cabestro que guiara al "grupo". Un año más tarde, se incorporó un nuevo ejemplar, de color rojo, fiel reflejo de su encaste Miura. Este incorporaba ya tecnología punta, gracias a la intervención de Pedro "El Maño" que izo su estructura de hierro mucho más resistente a las embestidas. En el 2000 surgió una novedad en el recorrido: la Ambulancia, conducida por un profesional de lujo, un as del volante, ni Pulga en sus mejores tiempos, nada más y nada menos que el objetor Navares, aunque esporádicamente lo había hecho en años anteriores el "Dr. Flo" con su improvisada carretilla ATS.


Durante una hora más de cien niños recorren una de las calles más céntricas de la localidad. Unos canta, otros ríen, algunos llora, pero todos corren, acompañando a los cinco astados. Y por supuesto, no faltan los sustos y las cogidas aunque sin ninguna gravedad.

Ocurrió en cierta ocasión que un niño de cuatro años rogaba que no se sacara al toro marrón. Al preguntarle por qué, explicó que este toro le tenía manía pues el año anterior le había cogido y le había dado con el cuerno en la espalda. El tema se solucionó ya que aquel año se forró a los toros con tela de terciopelo negro y el chaval corrió los encierros a sus anchas al no aparecer el morlaco que le tenía manía.

Los carteles anunciadores pregonan también unas normas en clave de humor con instrucciones básicas para corre los encierros: No agredir a las reses, ni a los ganaderos. Sanciones: tarjeta amarilla, cinco minutos fuera del encierro; tarjeta roja: un encierro de suspensión. Es fundamental saber cómo son los toros: suelen ser negros y los corredores visten de blanco. No obstante, todos los años algún niño torea a algún ganadero y se abraza a algún toro. ¡Aviso!: Se garantiza que las reses están libres de encefalopatía espongiforme bovina y de fiebre aftosa, aunque se ha observado una pequeña disminución de fuerza y un aumento de peso.

La tradición taurina se ver reflejada en cada una de las sonrisas. Los pequeños valientes no tienen miedo a los toros cuando a las 13:30 horas suena el cohete y se abren los chiqueros para dar paso a esta entrañable celebración.

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Don Daniel Daudet