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REPORTAJE

LOS "SANTOS TOROS " 2002 DE SEPÚLVEDA SEGÚN LA REINA DE LAS FIESTAS

Las fiestas de Sepúlveda ... que os voy a contar que no sepáis de los cinco días del año que con más ilusión esperamos todos los sepulvedanos. Las fiestas de 2002 para mí han sido especiales, distintas, porque he sido la reina de las fiestas. Han sido diferentes, pero no por ello peores.


Todo empezó el día 13 de julio, cuando me comunicaron mi elección. Son las peñas integrantes de la Comisión de Peñas quienes eligen a la reina y a las damas de honor.

Después de la Salve, a prepararse para el desfile de peñas (no nos dio tiempo ni de tomarnos el típico chocolate con bizcochos). Que calorcito hacía ya a las 11:30, y no era nada con lo que nos esperaba. El desfile, no fue como otros años, más que nada porque el manteo y demás aparejos pesan unos cuantos kilos y no puedes saltar como con el traje de peña, pero también me lo pasé muy bien. Llegamos a la plaza, y en el momento en que iba a dedicarnos un segundo baile el Grupo de Danzas, un incidente alteró la marcha de los acontecimientos: se cayó el escenario de la plaza. Después del susto (todo quedó en eso) y de comprobar que no había heridos graves, el Grupo de Danzas prosiguió con su baile. Tras éste, las damas y yo subimos al castillo, desde donde vimos la actuación de las majorettes (impresionante, por cierto). Y a las 12 en punto, el chupinazo daba por iniciadas las fiestas de 2002.

Este año, por primera vez, el pregón tuvo lugar antes que la presentación de la reina y las damas, parece ser, que para evitar que la gente se marchase durante el mismo (no sé si esta medida surtió mucho efecto ...). Tras el pregón, Arturo tomó el mando, quiero decir, el micrófono, y comenzó la presentación de las damas: en primer lugar, señorita Alba Olalla Lobo, presentada por la peña Citania; en segundo lugar, señorita Elena de las Heras Cristóbal, presentada por la peña Las Cadenas y en tercer lugar, señorita María Moreno Ortiz presentada por la peña Eremitas. Por último presentó a la reina, Raquel Sanz Lobo, presentada por la peña Laetitia. A todas nos pusieron la respectiva banda y nos dieron un ramo de flores y una esclava de plata grabada. En la puerta del castillo nos esperaba de nuevo el Grupo de Danzas. Esta vez bailaríamos nosotras también, cada una con nuestra madre, las seguidillas sepulvedanas.

Llegó el momento del recorrido de peñas. Creo que nunca había pasado tanto calor, señalar, que María incluso hubo un momento en el que se mareó, pero sólo fue un pequeño mareo a causa del calor. Recorrimos todas las peñas de la villa a pie, sí, todas, hasta la de Septempul, que ya podían tenerla un poquito más cerca ... Bromas a parte, todas las peñas se portaron de maravilla con nosotras, en varias de ellas, hasta nos invitaron a un pincho (en algunas incluso casi nos dieron de comer), porque sino, tanta limonada con el estómago vacío no nos iba a sentar muy bien. Finalizamos el recorrido sobre las 15:30.

A las 16:00 teníamos la comida con las autoridades. ¡Cómo nos pusimos! Tengo que reconocer, que a pesar del carácter oficial de esta comida, nosotras nos lo pasamos muy bien y nos reímos mucho.

El siguiente acto al que asistimos, fue el mismo jueves, a las 20:00 horas, la Salve en la Virgen de la Peña. Allí estuvimos puntuales las cuatro (unas en mejores condiciones que otras ...) y ofrecimos a nuestra querida Virgen de la Peña el ramo que nos habían dado por la mañana.

Llegó el viernes 23. Por la tarde, había que ponerse el vestido y la mantilla para bajar a los toros. A las 17:30, las cuatro estabamos, puntualmente de nuevo, en la puerta del ayuntamiento, donde nos encontramos con las autoridades y nos pusimos camino a la plaza de toros. Debéis saber, que cuando el sol pega, se está bastante mejor en el lado de la plaza donde da la sombra (en la presidencia, donde estuvimos la reina y las damas), pero no tienen ni punto de comparación las juergas que se viven al sol.

Ya estábamos a sábado. Llegada la tarde, el mismo ritual que el día anterior, pero con un problema, el tiempo. Nosotras, que éramos una mandadas, estábamos de nuevo a las 17:30 preparadas, pero no en la puerta del ayuntamiento, sino dentro, porque caía agua que daba gusto. Consecuencia, hubo que aplazar la corrida para el domingo a las 12:00, así que las cuatro, nos fuimos con el recado a casa, a ponernos cómodas otra vez, pero no nos quedamos sin toros, porque la pudimos asistir a la Corrida Alternativa que tuvo lugar en la Plaza de España, mucho más divertida, por cierto, que las de la plaza de toros (aunque Millán no creo que opine lo mismo...).

 

Os podéis imaginar el cuerpo que teníamos todas el domingo a las 11:30 después de la larga noche del sábado. Pero allí estábamos otra vez en la puerta del ayuntamiento (esta vez sin vestido y peineta porque bastante gracia había sido ponérnoslo el día anterior para tener que volver a casa sin apenas lucirlo). Bajamos a la plaza de toros, pero claro ¡a las 12 de la mañana daba el sol en nuestro lado de la plaza! No podíamos ni abrir los ojos.

A las 17:30, ¡otra vez a vestirse para ir a los toros! Y con la incertidumbre de si el tiempo dejaría que se celebrara el festejo taurino. Pues el tiempo no acompañaba mucho, pero las autoridades y los responsables de la plaza de toros decidieron que se celebrara la corrida. Así que allí fuimos las cuatro, muy monas con los vestiditos y las mantillas, pero con un frío que pela. Como anécdota, decir que en la plaza tuvimos que arroparnos con una manta de la abuela de María porque sino habríamos cogido una pulmonía. De hecho, nos subimos antes de finalizar el festejo porque se puso a llover con ganas.

 

 

No puedo dejar de nombrar a una persona que nos acompañó a los toros el viernes y el domingo, Lope Tablada. Siempre con su cámara, no nos dejó de prestar atención ni un momento, nos hizo muchas fotos y nos hizo reír.

Ya se nos acababan las fiestas ...Pero quedaba el mejor día, el de las peñas. ¡El lunes no hay que bajar a la plaza con vestido y mantilla! Bajamos vestidas con nuestro traje de peña ¡qué cómodas! Durante la primera vaquilla estuvimos sentadas, como los días anteriores, en la presidencia, pero nada más acabar, las cuatro corrimos hacia el tendido sol para disfrutar del último día con nuestra peña.

Llegó la última noche, la entrega de trofeos. Un año más se celebró en la discoteca "La Violeta". Empezaba a las 12 de la noche. Entregamos los premios de los torneos interpeñas, de la becerrada, pancarta ... Fue un momento muy especial, aunque pasé mucha vergüenza, subida ahí arriba, con todos esos focos. Menos mal que estaba Arturo haciéndonos pasar un buen rato. Y las fiestas llegaban a su fin. Qué momento más triste. Nos entra la nostalgia, pensando que faltan 360 días para que vuelvan a llegar las fiestas, pero para mí, este año, ese momento fue un poco más amargo que otros años: acababan las fiestas en las que había sido reina. Pero siempre me quedará el recuerdo.

 

Muchas gracias a todos los que me elegisteis, y sobre todo a las damas, María, Elena y Alba, sin las cuales estas fiestas tan distintas, no habrían sido tan especiales.

 

 
Raquel Sanz Lobo