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LOPE TABLADA DE
DIEGO, "Pintor de Castilla" |
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| SUPLEMENTO
DE "EL ADELANTADO DE SEGOVIA" DE DICIEMBRE DE
2003 DEDICADO A LAS NAVIDADES
Antecedentes
La pintura de Lope Tablada de Diego,
irrumpe con fuerza a partir de la segunda década
del siglo XX, con una temática genuinamente castellana.
Aparece fluctuante en una búsqueda de constante ebullición.
Los años, sus muestras pictóricas, su personalidad
y su prestigio, hacen crecer y multiplicarse a este pintor
Segoviano, que nació el 14 de diciembre de 1903 en
la calle Real del Carmen (bajada del Carmen), de nuestra
querida Segovia. Hijo del pintor Lope Tablada Maeso, padre
de Lope Tablada Martín. Trilogía con denominación
de origen: Lope Tablada.
Madre sepulvedana, doña Magdalena
de Diego, de ahí las connotaciones con esta hermosa
villa segoviana de la familia Tablada. Tablada Maeso fue
pintor de brocha y pincel, con taller de decoración
en la calle Ruiz de Alda. Sus cuadros y apuntes son testimonio
del pasado segoviano. Una excepcional muestra, la tenemos
en los decorados de los teatros segovianos Juan Bravo y
Cervantes. Dinastía de los Lope Tablada, públicamente
reconocida como artistas consagrados, queridos, admirados
y respetados.
Infancia y juventud
La infancia de Lope Tablada de Diego
transcurre entre el colegio, hasta los 13 años, y
el aprendizaje precoz en el arte pictórico. Su punto
de partida, el dibujo. Eran tiempos del reinado de Alfonso
XIII. Muchos viajes a Sepúlveda comienzan a producirse
en el seno familiar. De ahí la obra significativa
y expresiva en la obra del pintor. Allá en Sepúlveda,
en casa de sus tíos, trabajando en sus cartoncillos
con dibujos de fino trazado y mucha imaginación,
fue elaborando una trayectoria de futuro.
Tiempos después, el patriarca
alquiló una vivienda amueblada. Frecuentemente se
reunían con la familia de don José Rodao,
poeta que se hizo célebre con sus ripios. Lope se
enamora de los paisajes sepulvedanos y pronto Sepúlveda
y Lope se unen en artístico matrimonio.
En 1913 ingresa en la Escuela de
Artes y Oficios de Segovia, institución docente que
había dado grandes artistas a la ciudad de Segovia.
Se encuentra con un profesor muy
conocido de su padre, don Toribio, quién impulsa
al alumno y le hace crecer en su faceta pictórica.
Cinco años permaneció en la escuela de artes
y oficios.
Nada más terminar en la Escuela
de Artes y Oficios de Segovia, con 18 años de edad,
ingresa en la Academia de Bellas Artes de San Fernando.
No encajan las cuestiones de esa academia en la idiosincrasia
de Lope. Las desfasadas directrices del centro representan
una antítesis con grupos de recalcitrantes rezagados
y cósmicos vanguardistas. Los argumentos estéticos
de Lope apuntaban a un eclésticlismo que, en modo
alguno, podría juzgarse de baldío.
Durante el lustro de 1925 a 1930
aparece en la obra de Lope una componente romántica
innegable. Ese romanticismo iconoclasta que, a pesar de
todo no le arroba en San Fernando, al menos por cortesía,
disciplinado y trabajador.
En la Academia de San Fernando coincide
con el genial Salvador Dalí. Había ido a San
Fernando a aprender dibujo de la mano de los grandes maestros
que allí enseñaban. Llegó a ser expulsado.
Lope también rebelde, aprendió a limpiar cuidadosamente
la paleta "curioso ritual", pero cuando salía
al campo, la quemaba, la raspaba.
De vacaciones en Sepúlveda,
salía de ronda con la comparsa. En el viejo mesón
sepulvedano que más tarde decoraría con temas
locales, la bota o el porrón con buen vino, y canciones
y alegría por todo lo alto.
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Primera exposición
1920, primera exposición.
Salón de Otoño en una exposición organizada
por la Asociación de Pintores y Escultores. Lope
tenía 17 años de edad. Un año más
tarde, el gobierno del general Primo de Rivera le concede,
en virtud de los méritos que concurren en el novel,
la pensión de El Paular, pensión real y cierta.
Fue pensión compartida con Fernando Briones, Fernando
Villegas, Francisco Ribera, Juan Sáinz y Enrique
Ginesta. |
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Viaje a Asturias, medalla de colorido
al aire libre y hasta 1924, en que regresa a Madrid, trabaja
a tope, vende muchas obras, gana la medalla de plata en
el importante Certamen de Arte Castellano. Exposiciones
le retienen en Madrid. Lleva a sus lienzos el Paseo de
Rosales, el Parque del Oeste, el Manzanares... y acude
a La Granja para abrir una exposición que alcanzó
mucho éxito. Incluso la Infanta Isabel, la popular
‘Chata’, alarga su estancia en el Real Sitio
y adquirió un hermoso óleo titulado ‘Mañana
de Otoño’, una reproducción parcial
de los Jardinillos de San Roque, de Segovia.
Lo último que hace por encargo
en la capital de España, es la decoración
de los techos del nuevo edificio de la Telefónica.
Era el año 1929 y realiza este trabajo bajo un
determinado proyecto, sin dejarle un punto de improvisación.
Repetía incansable: "Castilla hay que expresarla
con matices grises, plateados y tonos sombríos;
como la pintara Zuloaga". Como la pintaba Lope, sin
abstracciones ni retóricas.
Impresionismo
En 1930 va tomando cuerpo la obra
de Tablada bajo su personal inspiración y la técnica
bien depurada. Dicen los eruditos que incluso se encuentra
en su obra impresionismo en el retrato ‘Mi hermana
Lola’. A partir de 1933 puede catalogarse su trayectoria
profesional como de nueva etapa y en su actividad entra
la decoración mural. Dos años antes Cándido
se hizo cargo del histórico mesón del azogue
chico y encarga a Lope su decoración. "El
pintor del mesón", gustaba llamarse. Al óleo
sobre yeso; al óleo sobre lienzo fino sin preparar
y al óleo sobre lienzo rústico, con una
preparación idónea. La definitiva. Los comedores
con denominación histórica lucen su obra.
‘Enrique IV’ y ‘Carlos V’, datan
de 1933; la taberna del mesón o ‘Credencia
de Enrique IV’ de 1957, y los salones de ‘Embajadores’,
‘Hombres ilustres’ y ‘Teodosio el Grande’"
de 1962-63. En 1969 se inaugura ‘El Portaló’,
en él, dos años más tarde añade
el pintor dos temas a su museo: unos borrachos y una merienda.
En más de 75 metros pueden admirarse multitud de
motivos segovianos: patios, plazas, casonas, castillos,
procesiones, romerías, temas taurinos, bodegones,
castellanos con el atuendo clásico
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Su
bohemia
Como artista genuino, grandioso y
sublime, Lope Tablada de Diego fue un bohemio. Su pintura
nacía de la inspiración, aplicando a la obra
la técnica depurada del pintor consagrado en su arte.
El Marqués de Lozoya, amigo personal del pintor,
trazó unos rasgos de su personalidad: "La honradez,
la buena fe, la cordialidad en el trato...Era como un niño,
y la sencillez de su carácter le atraía el
cariño de cuantos tuvimos la fortuna de ser sus amigos".
Lo fue el señor Marqués de Lozoya, otro personaje
de alto nivel humano y cultural, parte de la historia viva
de Segovia. |
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A
su esposa, Juana Martín, la conocía desde
niño. Se casan en 1934 y se instalan en la calle
Caño Grande, donde nace su hija Rosa. Un año
después, se trasladan a la de José Zorrilla
y poco después a la calle Carretas. Años después,
se ubican en la calle Buitrago, frente al que fuera mercado
municipal. Nacen sus otros dos hijos, María del Carmen
y Lope, éste, cuarto Lope del tronco genealógico
y continuador de la saga de pintores. La estirpe continúa.
Momentos difíciles tras la contienda nacional. Problemas
de toda clase son salvados con el tiempo y el trabajo permanente,
aunque éste falta más de lo necesario. Van
saliendo adelante como pueden y lo hacen con dignidad y
sobre todo bajo el imperativo de "ser únicamente
artista", lejos de otras cuestiones de la época.
Lope pinta en Cándido, expone varias veces en Segovia
y Madrid y, a propuesta del Marqués de Lozoya, se
le concede la medalla de Alfonso X el Sabio. En 1947 imparte
clases en la Escuela de Artes y Oficios. Un año antes,
había fallecido su padre. Deja todo el tinglado segoviano
y parte hacia Sepúlveda.
Trascendental etapa sepulvedana
De 1948 a 1957, el pintor cultivó
una pintura paisajista, costumbrista, típica del
lugar y sus aledaños, pueblos como Turégano,
Riaza, Pedraza... fueron obras de alto nivel interpretativo,
sugestivo y real. Muere su hija Carmencita y es enterrada
en el cementerio de la propia Sepúlveda.
Curiosamente, en 1933, había
pintado en Sepúlveda sobre las paredes enyesadas
del antiguo mesón, años después convertido
en chacinería, los festejos taurinos de inveterada
tradición. La figura del insigne sepulvedano Victoriano
de la Serna, quedó inmortalizado en una pintura de
Lope. De ahí partió una dilatada especialización
en temática taurina en la obra de Tablada de Diego.
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El
regreso a Segovia
Fallecida Carmen, regresa la familia
a Segovia y se asentan en una vivienda de la calle Descalzas,
cerca de San Esteban y el jardín de Fromkes. Lope
acondiciona una gran buhardilla y monta su estudio.
Comienza otra etapa más en
su trayectoria pictórica. Paisajes segovianos y admiración
profunda y sincera hacia otros pintores segovianos: Jesús
Unturbe, Roldán, Eugenio Torre-Aguero. Mucho impresionismo
en las telas de Tablada, como si se pudiera decir que Lope
creó una nueva escuela castellana de paisaje impresionista.
Se torna más crítico hacia toda tendencia
excesiva al abstracto. En 1960 realiza los frisos del restaurante
La Oficina. |
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Su
nombre suena con fuerza en los ambientes artísticos
nacionales. Acude a la Nacional de Bellas Artes en 1962
con sendas obras: ‘Sepúlveda’ y ‘Por
tierras de Castilla’. al poco tiempo recibe una carta
del Director General de Bellas Artes, felicitándole
y animándole a seguir adelante.
Mantiene una cercana amistad con
otros segovianos también artistas, como Luis Larios,
José María Heredero, Cándido... Llega
a afirmar: "Cuanto más viejo soy, mejor pinto".
Premios, laureles y reconocimiento de su obra por parte
de instituciones y críticos. Amplia su repertorio
e incluye paisajes de Coca, Ortigosa del Monte y otros lugares
segovianos, sin dejar de tratar temas de Segovia y Sepúlveda.
Su afición taurina
Lope Tablada de Diego fue un recalcitrante
aficionado a la fiesta de toros. Dedica muchas obras a la
temática taurina. "Los toros en Castilla, con
sus plazas de madera y sus carros.. tienen sabor de esta
tierra. Hay que pintarlos con colores fuertes". Sus
óleos mantienen el tono propio del dibujante que
apunta "in situ" en la propia plaza de toros.
Admirador de Roberto Domingo, Antonio Casero, Saavedra y
Ruano Llopis entre otros.
Como simple aficionado, admira a
toreros de valor constatado, como Manuel Benítez
‘El Cordobés’ y el paisano Andrés
Hernando. De éste, mantuvo durante largo tiempo un
retrato sin firmar y que su hijo Lopito regaló al
diestro de La Velilla, no hará más de cuatro
años atrás.
Lope era un constante asiduo a la plaza de toros de Segovia,
pero también se prodigaba en poblaciones segovianas
como su Sepúlveda del alma, donde por cierto tiene
una calle a su nombre, Turégano, Pedraza y otras
de cercanías. |
Recorrido final
Especial satisfacción le
producen las dos muestras que inaugura en la Casa del
Siglo XV, su segunda medalla en el Salón de Otoño
y la participación en la VII Exposición
de Pintura y Escultura organizada por la Asociación
de Pintores y Escultores, junto a reconocidos artistas
como A. Candela, Pradillo, Viñas y Santiago de
Santiago, entre otros.
Llegan las últimas distinciones,
una primera Medalla en el XLII Salón de Otoño
en 1972 y el Alcázar de Oro que concede la Asociación
de Amigos de Segovia en 1974. Esta última distinción,
fue para Lope como el reconocimiento definitivo de sus paisanos
a su labor y obra consagrada. |
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Su final estaba próximo. Apenas
si podía desplazarse hasta su familiar mesón.
Operado en Segovia, se le traslada a Madrid, a la Concepción.
Decía el pintor: "Ahora, cuando me den de alta,
pasaré unos días en Sepúlveda. Quiero
preparar un cuadro para el Salón de Otoño".
El lienzo que cada año ofrecía a la Virgen
de la Peña, el 29 de septiembre, se lo llevaría
personalmente.
Su fallecimiento y consternación
segoviana
Fallece el 22 de agosto de 1974 en
la madrileña clínica. Sus restos mortales
son trasladados a Segovia, a su estudio de la Plaza Mayor
y de allí al cementerio de Sepúlveda, junto
a su hija. Una suscripción popular, sufraga la lápida
que cubre los restos de ambos.
Lope Tablada de Diego tiene una calle
a su nombre en la ciudad de Segovia y otra en su querida
villa de Sepúlveda. La obra pictórica que
comenzó Lope Tablada Maeso, prosiguió Lope
Tablada de Diego, está siendo culminada por Lope
Tablada Martín.
Menciones y premios extraordinarios
1920 Socio de honor
de la Asociación de Pintores y Escultores
1921 Medalla de
‘Paisajes’ de Asturias
1923 Medalla de
Plata. Certamen ‘Semana de Arte Castellano’.
Palencia
1944 Medalla de
Alfonso X el Sabio
1962 Premio de Óleo,
en el ‘I Certamen provincial de Artes Plásticas.
Segovia
1963 Tercera Medalla
de Pintura en el XXXIV ‘Salón de Otoño’.
Madrid
1965 Primer premio
de Pintura y Diploma de Honor en el IV Día de la
Provincia. Segovia
1966 Segunda Medalla
de Pintura en el XXXVII Salón de Otoño. Madrid
1972 Primera Medalla
de Pintura en el XLII Salón de Otoño. Madrid
1974 Alcázar
de Oro de la Asociación de Amigos de Segovia |
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