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Artículo de Elisa Serna titulado "Sepúlveda: Anacronía simbólica en la Torre de San Justo"

Elisa Serna colabora de nuevo con el Pregonero Dígital de Sepúlveda enviandonos un nuevo artículo.

SEPÚLVEDA: ANACRONÍA SIMBÓLICA EN LA TORRE DE SAN JUSTO

Más allá del respeto, desde la comprensión e incluso el cariño a las personas que encarnan la pluralidad de opiniones políticas de la ciudadanía, las autoridades civiles, militares y eclesiásticas de la Sepúlveda de hoy, quisiera quien estas torpes reflexiones filosóficas enjareta, trasmitir por medio del Pregonero Digital el sueño que late en su corazón mientras todas estas palabras somete a su juicio, cuando la evocación de Sepúlveda nos vivifica en las mientes las amigas y amigos, los parientes -que aun me quedan-, los dulzaineros, la banda de música, las calles, torres y murallas, plazuelas y rincones, ríos y hontanares de mi querida Sepúlveda, "patria querida".

Y ese sueño, otoñal ya, es nada menos que ganar mi sepulvedanía, como el mayor premio de origen y pertenencia que el futuro pudiera depararme, completando así desde la raíz, mi espacio antropológico en este mundo. Cosas del ser.

Ver a Sepúlveda florecer, llena de vida, contemporánea y vanguardista, cargada de futuro que diría Gabriel Celaya, Inteligencia, como reclama Aristóteles y prosperidad y libertad, en fin, vienen a ser contenidos de ese sueño heredado de mi familia de la Calle Espinacar, 5, así como de artistas e intelectuales tan colmados de arte y aristotelismo universalista como los que han sido objeto de conferencia en la Academia de San Quince: familias como los Lope Tabladas, Barrales, Cossios. Confiemos en que en otras ediciones del Curso de Historia de la Academia segoviana comparezcan sus eruditos en torno a otras familias que también han dejado y dejan profunda huella en la memoria colectiva: los Linajes, Ortizes, Sernas, Albarranes, Pozas o Prietos. Y vamos ya al grano.

QUAESTIO NOMINIS: Análisis del enunciado titular.

Vamos a considerar el título de este artículo como si fuera un artefacto construido sobre dos planos, bien separados por los dos puntos.

(1) De los dos planos, el primero es un Topónimo que revela sus contenidos fisicistas, humanos e intangibles al enunciarlo: "Sepúlveda".

(2) El segundo plano "anacronía simbólica en la Torre de San Justo" decanta una pervivencia concreta que nos resulta obsoleta, frente a la belleza, modernidad y coherencia de todo aquello que no es la Torre de San Justo, en la fisicidad toda de "Sepúlveda"

QUAESTIO IURIS: Análisis del método.

Vamos a usar el análisis filológico y gramatical reducido necesariamente a la extensión que se adjudica a los artículos de prensa, a sus sinónimos y antónimos, así como a los valores que puedan encerrar palabras como "anacronía" o "simbólica". Un silogismo nos servirá para abrir el análisis diamérico, aunque en el un punto también metamérico.

Si sobreentendemos el primer miembro del artefacto titular, "Sepúlveda", como un topónimo genérico, el segundo plano "anacronía simbólica en la Torre de San Justo" deberemos considerarlo como una especificidad del primero mutable o inmutable, decantándose a mutable, pues retirar lo anacrónico convierte al acto mismo de retirar la cosa en sincrónico o en armonía con los tiempos históricos.

Si planteamos el silogismo: en la Unión Europea se eliminaros los símbolos fascistas tras el Proceso de Nüremberg. Sepúlveda, Segovia, Castilla León y España forman parte de la Unión Europea, sin embargo aun no se han retirado todos los símbolos fascistas.

Esta pervivencia hace aparecer una voluntad que va más allá del marco político en el que hoy vivimos y que da cuerpo a la segunda parte de nuestro artefacto titular: "anacronía" como opinión extraparlamentaria o residuos marginales al marco constitucional español y europeo en que se mueven nuestros vidas y afanes hoy.

Entre los múltiples sinónimos de "anacronía" escogemos la extensión diamérica "memoria histórica" como subterfugio o celada de la pervivencia "simbólica" que "anacronía" pueda contener. Pero resolvemos que "memoria histórica" contiene y abarca todos los hechos de la pluralidad política en un tiempo y un territorio común definido por el topónimo genérico: "Sepúlveda"

El antónimo de "anacronía" es: sincronía, como decimos más arriba. "Anacronía" puede tener dos atributos: perdurable o estática y mutable o dialéctica. ¿Por qué la "anacronía simbólica de la Torre de San Justo se polariza a estática? ¿Cuáles son los valores que potencian su "simbolismo"?

Hay que seguir filosofando y encontrar "valores" de "Simbólica" que alimenten las fuerzas genéricas implícitas en "anacronía" y en esta búsqueda encontramos valores metaméricos, ontológicos muy respetables: el dolor y la nostalgia de los familiares.

En efecto, los símbolos escritos en la Torre de San Justo son del máximo valor humano para sus familiares y camaradas en la ideología, pues son nombres de personas que dieron la vida en defensa de su causa, una causa

que extrapolada escrupulosamente a su brazo internacional cuenta con personalidades como Hitler en Berlín, y Mussolini, Pío XI y Alfonso XIII, en Roma, en los ya lejanos y superados años treinta del siglo pasado.

¿Por qué están sus nombres en la torre de una Iglesia y no en una de las torres de la muralla, por ejemplo? Debió suceder que la Iglesia de 1936, al no disponer de ejercito, salvo la reciente Guardia Suiza y sus maceros, utilizó a esas personas para que impusieran, por las armas, las conclusiones de los Concilios, los Concordatos de Pío XI con el Reicht, las Encíclicas, que como se sabe son de obligado cumplimiento en toda la cristiandad católica, apostólica y romana, como lo son para el PP, el PSOE e IU el cumplimiento de las Conclusiones de cada congreso.

Desde esta perspectiva del obligado cumplimiento, hicieron bien los familiares en poner sus nombres en la torre de una Iglesia, junto a la causa primera del atropello: la Cruzada contra la Masonería y el Comunismo.

Pero si aislamos el "dolor" y la "nostalgia", como contenidos metaméricos del "simbólica" que califica "anacronía" en la segunda parte de nuestro artefacto titular y analizamos si su encarnación se produce en unos seres sí y en otros no, encontramos que la respuesta es que el "dolor" y la "nostalgia" encarnan sobre unas circunstancias dadas de manera universal en el genero humano.

Por tanto, deducimos que también las familias y camaradas de los que ni siquiera tuvieron derecho a poner su nombre durante sesenta y ocho largos años, sobre las fosas, objeto de exhumación, el otoño pasado están comprendidas como objeto en la encarnación del dolor y la nostalgia, pues hemos convenido que - en circunstancias similares dadas - es el genero humano todo, el sujeto de encarnación universal.

Se deduce pues que los exhumados el pasado otoño son símbolos también del máximo valor humano, pues dieron su vida en defensa de la legalidad, votada por el 76% de los sufragios, en las Elecciones del 17 de Febrero de 1936. Sin embargo, sus nombres están hoy en el solo lugar que corresponde a los difuntos en estos tiempos: el cementerio municipal y no muy lejos por cierto, de los nombres repetidos en la Torre de San Justo, de sus oponentes políticos.

Esta repetición multiplica por dos la calidad estática de "anacronía" tal como se nos manifiesta en la fisicidad de "Sepúlveda". Pero la evocación repetida de "nostalgia" como valor intrínseco en "simbólica" como calificativo de "anacronía" no materializa de nuevo aquellos tiempos ni mucho menos aquellas personas que, como se sabe solo viven en un rincón irresuelto y culpable de nuestra memoria histórica.

El tiempo y los años que pasan volando todo lo curan. Es evidente que el Eje Roma Berlín, ya no existe. España y Europa es muy otra. Castilla y León, también. En la propia Roma ya no está el triángulo constituido por Mussolini, Pío XI y Alfonso XIII, en aquellos lejanos años treinta del siglo pasado.

Van cayendo las estatuas de Franco y Pinochet está siendo juzgado. Cayeron antes las estatuas de Vladimir Illich Lenin, tras derribar el Muro de Berlín. Esa es la extensión donde van quedando los símbolos que no nos sirven para avanzar, que son obsoletos, en el seno de una sociedad que queremos cada vez más justa, libre y democrática, de forma que la ciudadanía pueda decantar el contenido entero de su inteligencia y creatividad. Creo que a Baltasar Gracián no le molestará la presencia de estos símbolos en la Cueva de la Nada.

Nuestro tiempo, el Siglo XXI, abre las puertas de par en par a los familiares que acuden a los Archivos Históricos Nacionales de Madrid, Alcázar de Segovia, Salamanca, Ávila o Guadalajara, en busca de documentos con los que reconstruir las vicisitudes por las que atravesaron sus padres o abuelos, pues en muchos hogares republicanos, el miedo de los años 40, 50, 60 y les inspiró establecer un pacto de protección para sus hijos, un Pacto de Silencio.

¿No sería, desde esta perspectiva, prudente para los familiares de las personas que componen la "anacronía simbólica" en la fisicidad de "Sepúlveda" si nobleza obliga que ellos mismos solicitaran las obras de enfoscado que precisa la Torre de San Justo y otros lugares de la Villa y Tierra? La nieve ha dañado muchos los edificios este invierno.

ELISA SERNA

Nota del Pregonero Dígital: agradecemos a Elisa Serna su colaboración y animamos a los lectores de esta web a que participen enviandonos artículos, noticias, fotografías, etc. que consideren interesante para que sean conocidas por todos.