Reportajes
InfoSepúlveda






REPORTAJE

  "CORRIDA ALTERNATIVA". Sepúlveda 24 de agosto de 2002

El sábado 24 de agosto de 2002 cayó una tromba de agua sobre Sepúlveda que hubiera sido capaz de parar un tren. Pero no fue suficiente para "aguar" las fiestas de Sepúlveda.

A las 18,30 se confirma que la corrida de toros "oficial" había sido aplazada hasta el domingo por la mañana. Integrantes de la Peña Las Cadenas, después de asimilar el "disgusto" de no poder ver la corrida, decidieron que en Sepúlveda y en fiestas no puede haber un día sin toros, por lo que se pusieron manos a la obra e improvisaron la, ya famosa, "Corrida Alternativa" cuya crónica vamos a relatar

La plaza de toros, las cuadrillas, los toros y hasta el empresario naufragaron ante el impresionante chaparrón caído. No había forma humana de pegar un pase, a no ser de que fuera de waterpolo, excepto para la terna de intrépidos y valientes toreros alternativos que, desafiando a las inclemencias del tiempo, hicieron su aparición en el empapado ruedo de la plaza (de España). La actuación de una terna de lujo la pudieron presenciar todos aquellos que no se fueron a echar la siesta.

Picapiedra recibe al astado, mientras su subarterno Pocholo "El del Bombo" está al quite.
   

 

Los toros, lógicamente, eran ejemplares escogidos de la acreditada ganadería de la "Peña Las Cadenas" que figuran en el primer puesto del escalafón (no se si es el primer escalafón de Peñas, de ganaderos o de animalitos).

A las 7 en punto de la tarde, en el coso de la plaza de Sepúlveda, como en cualquier corrida que se precie y como mandan los cánones, comienza el espectáculo. Suenan los acordes de un pasodoble. Ataviada con su correspondiente traje campero y montada en el muy noble penco Alfredo "sonrisas", abre el espejo plaza la caballista Enma "Millán, Millán, Millán", seguida de la cuadrilla de la Peña Septempul con su matador Juan Emilio Picapiedra a la cabeza.

El morlaco haciendo de las suyas. Hizo besar el suelo a toda la cuadrilla de septempul. Paquito tuvo que hacer un quite a pecho descubierto. (Nota: ver la cara de todo el público que observa la corrida)
   

 

La corrida fue presidida por unas damas de dudosa reputación, se podría decir, las damas del deshonor: las señoritas "Doña Mercedes" y "Agustina de Aragón" que lucieron espectaculares trajes de fiesta diseñados por Armani, recién llegados de la pasarela Cibeles.

La música que amenizó la corrida la puso la charanga "El Cascote" de El Espinar: son cojonudos y además tocan de cine (vienen a Sepúlveda por cuenta de la Asociación de Peñas y deseamos que sigan viniendo muchos años). Intervinieron en todos los cambios de tercio, e interpretaron el correspondiente pasodoble durante los momentos cumbres de las diferentes faenas.

 

La honorable presidencia. Generosa en la adjudicación de trofeos, aunque con muy buen criterio.(foto cortesía fiestasdesepulveda.com).
 
El primer toro de la tarde de nombre "Negrillo Vicentín" con sobrepeso y un poco mansurrón, fue recibido por el matador de Septempul por chicuelinas. Después de perpetrar una larga serie de capotazos, inmediatamente hicieron acto de presencia en el ruedo los componentes de la cuadrilla, quienes llevaron al morlaco a terrenos propicios para su brega. Continúa la faena y llega el momento de la suerte de varas. El famoso varilarguero Bailines "Bocadillos de Jamón" no sabemos si excrementado por exceso de miedo, o porque había sufrido un tirón en la oreja, dejó que sus subalternos realizaran la suerte. El toro, no sin antes haber dado unos cuantos revolcones, fue picado con más pena que gloria. Al cambio de tercio ordenado por la presidencia y ejecutado por la banda, los maletillas aficionados de rojo intentaron colocar sendos pares de banderillas, no sin antes haber padecido varios revolcones.
Juanito Picapiedra tuvo que hacer serios esfuerzo para cuadrar al ejemplar de Miura y poder ejecutar la suerte.
 
La faena del matador fue elegante y con unos naturales que quitaron el hipo (y por supuesto con varios revolcones de por medio). Al entrar a matar, el torero no conseguía cuadrar al ejemplar de Miura. Después de varios intentos infructuosos, mató a la enésima vez, es decir, cuando los músicos se cansaron de tocar el inconfundible "tiroriroriro ri" con el que la banda premia a los malos toreros al fallar con el estoque.
 

Al finalizar, las mulillas de la Peña Septempul procedieron al arrastre y se llevaron el toro. El picador reconvertido en arenero "Bailines" nos volvió a mojar al ejercer su labor con excesiva profesionalidad (barrió los charcos con mucho ímpetu).


El segundo de la tarde fue devuelto a los corrales al cojear de los cuartos traseros. El "manso Marianus" retiró al toro de la plaza con prontitud. El sobrero, Alfredito "Web Fotas", resultó soso y mansote. Cornibeleto y astifino, dio poco juego, resultó asustadizo y huidizo, en ningún momento hizo frente en ninguna de las suertes, buscando en todo momento la salida de chiqueros.

Picapiedra hace ese monumental desplante ante el astado. Instantes después fue aparatosamente corneado
 

 

La faena corrió a cargo de "Obelix" (Paquito - Peña Siete Puertas) que más que faena fue baile de balet entre toro y torero (solo faltó el que se besen). La faena fue emocionante pues el público estaba impaciente por ver en que momento Obelix se comía al jabalí (perdón, al toro). Mató al toro con poco lucimiento y después de infinitos intentos, cosa que hizo que los músicos se hartaran a tocar los inconfundibles acordes del "tiroriroriro ri". Pero la benevolente presidencia, a petición del público, le regaló las 2 orejas y el rabo, por lo que reclamó que se diese a hombros la vuelta al ruedo (obviamente, sacar a hombros a Paquito sin una grúa a mano es tarea imposible).

Pase de pecho. El torero se gusta, realizó pases para enmarcar.
 
El tercero de la tarde llamado "Millán Imperioso Ostentorio" con mucho trapío, bragado zaino, fue recibido a puerta de gayola por el matador Paquillo de Lucas "Manolito Gafotas", que ante la fuerza con la que salió el toro (estaba primado con un cubata si tumbaba al torero) no le quedó más remedio que tirarse al suelo, pegándose un buen rebozón sobre un estratégico y fenomenal charco muy bien puesto en medio del ruedo. El banderillero Alfredito "tengo el trasto como un melón", tras dar setecientas vueltas sobre sí mismo, puso un par de banderillas en todo lo alto y recibió una grandiosa ovación del respetable, aunque más grande fue la aspirina que tuvo que tomarse para reponerse del monumental mareo por dar tantas vueltas.

 

El torero realizó una faena de mérito, ofreció los mejores naturales de la tarde, y pases con la derecha de mucha calidad por lo que, después de intentar matar literalmente al toro atravesándolo con la garrota (estaba duro, je,je,je), fue premiado con las dos orejas y vuelta al ruedo.

La corrida finalizó con la suelta de vaquillas. La vaquilla "millancilla" resulto lesionada de un tobillo. Los ganaderos esperan una pronta y total recuperación para poder contar con la misma en próximas ediciones. La última vaquilla se escapó y se fue directamente a los corrales de los Bonilla.

Vuelta al ruedo protagonizada por el triunfador de la tarde. A la izquierda los areneros prestos a dejar el ruedo en perfecto estado
 

Hemos de decir que a esta "corrida alternativa" sólo le faltó el alcalde en la presidencia, que posiblemente fue de los que se fue a dormir la siesta, aunque, a decir verdad, no se le echó de menos ya que la presidencia alternativa tuvo mucho más criterio a la hora de conceder los trofeos.

Reportaje fotográfico cortesía de Juan Emilio: fotos procedentes de Dinamarca (manda "güevos" que tenga que venir una tía de Dinamarca para que tengamos fotos de la corrida).

El relato han sido realizados por la redacción de "El Pregonero Digital de Sepúlveda".
Sonora ovación en la vuelta al ruedo de la cuadrilla de septempul

 

.