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Artículo de Don Antonio Linage, cronista oficial de la Villa de Sepúlveda, titulado "¿Estuvo Sepúlveda en el Desierto?"

Don Antonio Linaje Conde, cronista oficial de la Villa de Sepúlveda, nos brinda un nuevo y magnífico artículo titulado " ¿ Estuvo Sepúlveda en el Desierto ? " .

Nos complace enormemente poder despedir el año 2004 con este magnífico artículo de nuestro cronista oficial de la Villa de Sepúlveda. Y avisamos a nuestros internautas lectores que el año 2005 (en sus primeros días) lo abriremos con otro estupendo artículo de Don Antonio que ya tenemos en nuestros ordenadores.

En dicho artículo pone sobre la mesa el tema discutido por los historiadores sobre si Sepúlveda ( y por tanto, buena parte del territorio actual castellano ). En dicho artículo, Don Antonio invita a todos, aunque no seamos expertos en la historia de Sepúlveda, a opinar sobre el tema.

El artículo, de muy fácil lectura, es el siguiente:

¿ESTUVO SEPÚLVEDA EN EL DESIERTO?

La situación de las tierras de Sepúlveda durante unos siglos de la Edad Media es discutida por los historiadores. Una discusión que afecta a un territorio mucho más extenso. Se dice corrientemente el Valle del Duero, entendido en un sentido muy amplio, abarcando las cuencas de sus afluentes, pero se puede hablar de una faja extensa que atravesaría la Península desde Oporto hasta Barcelona. En cuanto a la cronología, comprendería desde mediados del siglo VIII, o sea poco después de la conquista musulmana, hasta la consolidación de los avances reconquistadores y repobladores. Para algunos eruditos, a lo largo de ese período, dichas tierras habrían estado despobladas, habrían sido un desierto. Otros lo niegan.

En 1637 Diego de Colmenares, que había sido párroco de Valdesimonte, publicó su Historia de Segovia. En ella dice que había ya sostenedores de esa teoría de la despoblación. Pero sus escritos no se han encontrado. El primero que se cita como mantenedor de la misma es el portugués Alejandro Herculano, en el siglo XIX. Su defensor más entusiasta fue don Claudio Sánchez-Abornoz en un libro titulado Despiblación y repoblación del Vale del Duero.

Los negadores de la despoblación citan los testimonios de toda índole de la presencia humana en esa geografía. Desde los hallazgos arqueológicos hasta los nombres antiguos de los lugares. Pero no perdamos de vista un detalle esencial. Y es que los desiertos están habitados, aunque por una población muy poco densa. Cuando decimos, por lo tanto, que nuestra tierra fue un desierto, no estamos sosteniendo que no hubiese nadie, como en la luna o la Antártida, sino que había muy pocos y sin apenas organización administrativa.

El texto en que por vez primera aparece el nombre de Septempublica- y ninguna mención del otro nombre, Sepúlveda, había habido tampoco antes, o sea que se trata de una primacía total, de la mención del lugar y no sólo de su designación -, como ya os dije la vez anterior, cuenta que Alfonso I de Asturias entró en ella, como en las demás poblaciones de la lista, matando a los moros y llevándose consigo a los cristianos. Por eso se ha atribuido a esa correría un papel decisivo en la desertización de la zona, y se llama al fenómeno desierto estratégico del Duero. Pero no hay que desorbitar ese alcance. El monarca en cuestión pudo nada más que coadyuvar a una situación que tenía otras causas más profundas y no constituía un mero recurso en la lucha entre el Islam y la Cristiandad. Había habido guerras civiles entre árabes y beréberes, hambres, malas cosechas y sequía, ello incidiendo en una población que era escasa de antes.

Para la tesis despobladora, las tierras sepulvedanas, durante dos siglos, desde mediados del VIII hasta el año 940 en que nos repuebla Fernán González, habrían tenido muy pocos habitantes, una población, pastoril sobre todo, y la Villa, lo poco que de ella quedara, habría padecido una ruralización acusada.

Los negadores de la despoblación alegan los nombres anteriores a ella que nos quedan, como Urueñas; algunos hallazgos arqueológicos; la noticia del sepulcro de San Frutos, transmitida hasta que en 1076 Alfonso VI le donó a los benedictinos de Silos; que la iglesia de Duratón se edificara junto a la necrópolis visigoda.... A este último propósito tengamos en cuenta que de la tierra despoblada podrían haber quedado recuerdos. De dichos restos se citan unos sepulcros de la iglesia de Santiago, que podrían ser musulmanes, y huellas en la muralla.

Mi benemérito amigo, nuestro paisano Diego Conte Bragado, con el que hay que consultar cualquier cuestión relativa a Sepúlveda, y os ruego toméis nota de ello, niega la teoría de la despoblación. Yo no puedo dejar de tener en cuenta un factor psicológico. Y es que cuando la conocí, tuve la sensación de que se me colocaba en el rompecabezas de nuestra historia la pieza que faltaba. Sería interesante tener una mesa redonda sobre ella, con especialistas de fuera. Tened en cuenta que el problema es vital. No exageraba don Claudio cuando la tenía por la clave de su visión de la historia de España. Decisiva para afirmar o negar que nuestro pueblo tuvo un segundo nacimiento. ¿Os acordáis de la fiesta de los Fueros de este año, de Mohamed el Rojo contando a Elvira cómo había atravesado el desierto? Hay un texto árabe, el fragmento de una carta, en que un enamorado escribe a su dama de Córdoba, cómo al atravesar ese mismo desierto se había acordado de ella.

Pero ahora sólo voy a confiaros la inquietud que me produce la existencia de una muralla árabe. De confirmarse no dejaría de ser un reto para los partidarios de la tesis del desierto. ¿Pudo haber un intento repoblador musulmán anterior al cristiano fernandino? ¿Os parece esto novelesco? Que no quedaran de él huellas en las fuentes historiográficas no es un inconveniente decisivo. Hace poco me decía la arabista María Jesús Viguera que hay ciudades musulmanas de las que no quedó en ellas ningún testimonio escrito, al menos no nos ha llegado.

Alonso Zamora va a dar una de las conferencias del ciclo que tendrá lugar en San Quirce de Segovia, todos los viernes, de enero a marzo, diez en total, y de la que ya se os informará en detalle, sobre la historia de Sepúlveda. Él hablará de las murallas. Otra ocasión para replantearnos el tema.

Pero yo os pido que opinéis sobre la cuestión. No os importe no tener conocimientos especializados. La luz puede surgir de dónde menos se piensa. ¿Qué os parece que nuestra tierra fuera un desierto durante dos siglos? ¿Estáis a favor o en contra? ¿Por qué? No seáis tímidos. La historia es de todos, no sólo de los historiadores.


ANTONIO LINAGE

Nota del Pregonero Dígital de Sepúlveda: Hacemos público nuestro agradecimiento a don Antonio Linage por sus colaboraciones con artículos especialmente escritos para la web del Pregonero Dígital de Sepúlveda (que sin duda prestigian enormemente este humilde web), y por hacer participe a todos los internautas seguidores de esta web de sus conocimientos y pensamientos que tienen a Sepúlveda y su historia como tema central. Gracias Don Antonio.