Reportajes
InfoSepúlveda







REPORTAJE

Artículo, escrito especialmente para el Pregonero Digital de Sepúlveda, por Don Antonio Linage: "LOS NOMBRES DE LA VILLA"

El Pregonero Digital va a cumplir dos años de vida, y no hemos encontrado mejor forma de celebrarlo que con el artículo que sobre los nombres de Sepúlveda nos ha escrito (especialmente para el Pregonero Digital de Sepúlveda) Don Antonio Linage.

"LOS NOMBRES DE LA VILLA"

Los primeros datos históricos de Sepúlveda están en las crónicas de la Alta Edad Media. Entonces aparecen las menciones más antiguas del nombre de la población. En las inscripciones romanas de la Villa y de Duratón no son designados los lugares.
Esas crónicas están en latín o en castellano, además de los textos árabes que relatan las campañas de Almanzor. La más antigua es la latina de Alfonso III, en la cual encontramos el nombre de Septempublica, al enumerarse las localidades devastadas por Alfonso I. Ese nombre es el de las otras crónicas en latín y el del Fuero de Alfonso VI. O sea nuestra designación latina sin más. Las crónicas en castellano consignan el nombre de Sepúlvega.

Esta dualidad es problemática, pues ni el nombre latino es una culturización del castellano, ni el castellano una derivación del latino- Septem no da Sep sino Siep -, como sería de esperar y es lo corriente- así Emerita-Mérida, Legio-León, Tarraco-Tarragona.Por lo tanto se nos plantean dos cuestiones_ explicar la existencia de dos nombres distintos, y resolver la etimología de cada uno.

El primer problema exige reconocer la simultaneidad de ambas denominaciones, la oficial y la popular. Pero, ¿desde cuándo? Yo me inclino a pensar que desde los días de Roma. Y en este caso, habría que pensar en una fundación, ya que no del pueblo, sí de su emplazamiento fortificado. O algo equivalente. ¿Audacia imaginativa? Pero, ¿no sigue siendo un misterio el acueducto de Segovia, tanto eue el marqués de Lozoya aludió al tratar de su historia a la novela titulada por su secreto de Ramón Gómez de la Serna?

Se ha emitido la hipótesis de que Septempublica sería una latinización caprichosa del autor de la Crónica de Alfonso III. Pero, de haber sido así, ¿cómo explicarse su aceptación generalizada, incluso en el lenguaje notarial y cancilleresco de la Corte? La Crónica no tuvo tanta difusión ni autoridad. Pensemos en que de admitirse tal opinión, se trataría de un nombre literario, como la Letamenia de nuestros días, ahora muy vigorizado el suyo por una peña juvenil.
En cuanto a la etimología, Septempublica es un topónimo nítidamente latino. Y sí que podría aludir, y ahí podría tener razón la creencia popular, a las siete puertas de la muralla.

Más espinoso, hasta el enigma, es el origen del nombre Sepúlveda. ¿Podría ser latino, Sepulcro de la Vega por ejemplo? No lo creo. Sepulcro como topónimo no suele abreviarse. Ahí tenemos el vecino Sebúlcor.

Así las cosas, Sepúlvega sería céltico. Luis Michelena me indicó la posibilidad de aludir a un recinto donde se encerraba el ganado.

El canónigo Eulogio Horcajo fantaseó simpáticamente en torno a la toponimia sepulvedana. Atribuyó a la Villa los nombres anteriores de El Tormo, Intercautia y Confloentia. Los arqueólogos que ahora están excavando Duratón sugieren que acaso éste podría ser la Confloentia de las fuentes geográficas. Horcajo negó que Septempublica aludiera a las siete puertas, por estimar que éstas no eran anteriores a Sancho García. Pero esto no está probado. Él en cambio llevó su imaginación a traducir el nombre por siete veces conquistada siete veces destruida o siete veces convertida en polvo. Pero sólo fueron cuatro, y la más antigua es la ya relatada en la Crónica de Alfonso III. Horcajo también atribuyó origen latino a Duratón (=Durat Fons), a pesar de la claridad del hidrónimo pre-romano. Dejadas aparte esas fantasías, la discusión sigue abierta. Acaso sea insoluble. De ser así, debería estimularnos cual otro misterio, y el inicial, de la magia de nuestro pueblo.

Me acuerdo de una competición de abolengos entre los cortesanos de Luis XIV. Los de las distintas tierras de Francia, en una conversación con el Rey, hacían remontar a cual más lejos el de cada uno. Así llegaban hasta Carlomagno, Meroveo, incluso algún personaje mítico armoricano. Un vasco estaba callado. Y cuando el monarca le preguntó por el suyo, dijo sencillamente:- Los vascos no datamos.

¿Así el nombre de nuestra Sepúlveda? Yo brindo a los internautas a que opinen. Sin temor a la falta de conocimientos especializados cuando sea el caso. Que la chispa iluminadora puede saltar donde menos se piense. Recuerdo de una clase extraordinaria del arqueólogo Pericot cuando yo estudiaba en Valencia. Nos habló de una excavación por él dirigida, en la que participaba un coronel aficionado. Éste encontró una pieza ajena al yacimiento que se buscaba. Pericot le dijo que no había que consignarla. El coronel replicó_ .¿Por qué no, si está aquí? Y tras un instante de reflexión, el especialista le dio la razón.

ANTONIO LINAGE

D. Antonio Linage Conde ha sido notario del Ilustre Colegio de Madrid, historiador, poeta, estudioso del monacato en Occidente, y reconocido especialista en San Benito y los benedictinos. Sepulvedano de nacimiento, es Cronista oficial de Sepúlveda y la Comunidad de Villa y Tierra.
Nota del Pregonero Dígital: Agradecemos a Don Antonio Linaje que haya accedido a colaborar con este web con un magnífico artículo. Es un orgullo contar con un colaborador de tanto prestigio. Y que, vaya donde vaya, Sepúlveda va con él. Gracias Don Antonio